La cara B del rock

Desde el principio de los tiempos la música ha estado presente en nosotros, siempre ha gozado de un gran papel en el ser humano, la música no es una moda que se vive, sino un modo de vivir la vida,

 o más bien un modo de expresarla, de sentirla, de compartirla. Sin importar el estilo, siempre ha habido música sin excepción en ninguna época, ha sido compañera de tristezas y alegrias, de momentos bellos y atroces, llevando consigo el amor, la vida y la muerte. Del sentimiento nace la música y esta expande el mismo careciendo de fronteras, de los llantos nació el Blues, de los suburbios nació el Jazz, pero no todo es tan simple como lo conocemos, la música es mas vieja de lo que creemos y no en todos los casos sirve para expresar tus sentimientos a aquellos que se precien a recibirlos, antiguas tribus desde tiempos remotos utilizaban la música en ritos y adoraciones, siendo esta en muchos casos el factor mas importante de los mismos, rituales para invocar la lluvia, cánticos para prosperar la cosecha, salmos que aclaman la atención y misericordia de un dios. Tal vez sea la música un factor mas importante del que hasta ahora hemos apreciado, tal vez tenga poder mas alla de la expresión del sentimiento y tal vez, solo tal vez, tenga un fuerza de la cual desconocemos. Estas mismas reflexiones son las que han llevado tantas críticas a nuestra adorada música, críticas mas enfocadas a unos estilos que a otros, mirando a tiempos más cercanos encontramos innumerables historias relacionadas con el satanismo y ocultismo dentro de la música, más aun si nos centramos en un genero tan grande y sonado como el Rock, siendo visto en sus principios como algo poco pulcro y pecaminoso, grupos como Black Sabbath o Led Zeppelin, propulsores en gran medida de este genero, son claros ejemplos de ello, letras que invocan al mismo Satanás y que aclaman su adoración a todo aquel que las escuche, siendo tachado este estilo dentro de un manto de esoterismo y ocultismo, ha recibido innumerables críticas, las cuales emanan en gran medida de entornos católicos, los cuales sin premeditación alguna han acusado tanto al rock como a sus seguidores de adoradores del diablo, haciendo incapié en sus citas de indole sexual y lasciva, tomando su palabra de aquellos mismos a los que nosotros adoramos: “Oh, ámame ahora y no te arrepentirás de romper con esta vida que has vivido antes de que nos encontrásemos… Mi nombre es Lucifer, ¡por favor toma mi mano!” (Black Sabbath – N.I.B.). “Y tu, pobre necio que tienes este disco en tus manos, debes saber que con ello has vendido tu alma, pues ella será rápidamente hecha cautiva por este ritmo infernal, por la fuerza diabólica de esta música” (reza Black Sabbath en la portada de su disco Reflection).
Siendo un poco mas escépticos hayamos cientos de historias y leyendas que hablan sobre el ocultismo dentro de la música, llegando a afirmar la existencia de mensajes subliminales ocultos en las canciones, muchos aseguran que las diabólicas predicaciones no se encuentran en una primera escucha, sino que es necesario escuchar la canción al revés, pudiendose escuchar tales cosas como: «Acabas de descubrir el mensaje secreto del diablo.¡Comunícate con el Viejo, enhorabuena!» (Empty Spaces, de Pink Floyd) o «Quiero ir al reino, quiero ir al infierno, al oeste plano de la tierra, canto porque vivo con Satán» (Stairway to Heaven, de Led Zeppelin), dichas habladurías toman más fuerza cuando el mismo Jimmy Page se declara satanista.
Más alla de toda creencia o renegancia hacia este tema, algo mas que claro es que el satanísmo ha adquirido una gran importancia en el rock a lo largo de los años desde sus principios, siendo tema de sus letras, portada de sus discos y motivo de sus espectáculos, ¿son realmente adoradores del diablo?, ¿también lo somos nosotros al aclamarles a ellos y cantar sus adoraciones?, ¿o simplemente son falacias y habladurias de aquellos que reniegan de una vida mas abierta?, y de ser ciertas sus acusaciones, ¿no podriamos nosotros acusarles a ellos mismos de adorar a una divinidad sin pensar en sus consecuencias o de si es lo correcto?, ¿seran dios y diablo la misma persona?, todas estas preguntas han estado siempre presentes en el entorno de la música y mas aún si nos centramos en el rock, por lo cual podemos decir sin duda alguna que la música no es solo un modo de sentir o expresarse, es algo que va mucho más haya de todo ello, algo que nos hace preguntarnos quienes somos nosotros mismos y que es lo que buscamos, sea como sea, la música alberga la pregunta, tanto como la respuesta.
«La música crea estados de ánimo porque la música es en sí algo espiritual. Se puede hipnotizar a las personas por medio de la música y cuando alcanza el punto más débil de resistencia se le puede predicar directamente en el subconsciente todo lo que se le quiere decir». (Jimmy Hendrix).
Escrito por Jesús Míguez