Review de “Mechanical Animals” Marilyn Manson

Pues resulta que hemos descubierto que el becario que nos ponía el café en la redacción, escribe y no lo hace nada mal. Por lo que le damos la bienvenida al mundo loco de la comunicación.
                                        

Os dejamos con su primer artículo:

Titulo: Mechanical Animals
Artista: Marilyn Manson
Discográfica: Nothing Records
Tiempo: 59:90

Probablemente, mucha gente recuerda a Marilyn Manson por su pinta estrambótica y sus apariciones fuera del escenario. No obstante, en el fondo el cantante es una persona que lleva su angustia vital a su propia expresión artística, que trata de encontrar esa voz propia mediante esa búsqueda interior inherente a cualquier artista.


Por eso, no se puede comprender este disco, aquel que le dio a la banda el reconocimiento mundial, sin haber escuchado sus anteriores trabajos. En el cómputo global, ese desconocido tan necesario, vemos, al escuchar la trilogía completa que representan una vida. Tras la gestación y el auge de una estrella del rock, este disco simboliza el fin, la destrucción de la misma, en muchos casos autodestrucción.

Esto lo convierte en un disco polémico, en un disco que por sí solo resulta provocador por sus letras corrosivas y la polémica del libreto, un libreto que da mucho que hablar al mostrar al propio Manson consumiendo drogas. Esta polémica, carnaza para los detractores, como he dicho no es sino la conclusión de una angustia vital que tiene que ver con la historia contada desde el principio de la trilogía. Pero por sí solo, si resulta cuanto menos perturbador.

A nivel del propio disco, no ya del contexto, podemos decir que se trata de un trabajo fascinante. Las letras son tétricas, siguiendo el espíritu, y contienen, en su mayor parte, una fuerte carga social. Se habla sin tapujos de asuntos políticamente incorrectos: Las drogas, la globalización, etc.

El rock no es tan oscuro como en sus anteriores trabajos, no tan lóbrego. Pero aun así, se muestra la fragilidad del artista al romperse, al destruirse. En canciones como I Don’t Like the Drugs Manson destruye todo lo que acompaña, todo el ser de una estrella de rock. El poder, la fama, la gloria, todo eso son espejismos, todo eso se empaña bajo el peso de un espíritu roto.

La parte puramente musical también presenta bastante interés. No se trata, como en otros trabajos, de una única voz lúgubre. Sin ser virtuoso, ahora es melódicamente más correcto. La música es variable, añadiendo un toque vanguardista al incorporar elementos de la música electrónica, que presenten una novedad al compararlo con otras bandas de este mismo estilo.

En cualquier caso, ya en su época fue un disco muy influyente. Quizá por su temática, por toda la polémica generada. Quizá, simplemente, por la novedad que suponía el propio arte comparándolo con los primeros trabajos. O quizá fue una mezcla de todo. En cualquier caso, un clásico que aun a día de hoy da mucho que hablar. 


Por Javier Sánchez.